20/4/12

YPF, Apuntes para una mejor compresión


El petróleo y el gas natural o sea los hidrocarburos son sinónimos de energía; electricidad en el verano, calor en invierno y movilidad todo el año, y además desarrollo industrial sustentable.
Desde su descubrimiento ocurrido en 1907, fueron motivos de discrepancia ideológicas respecto a su propiedad y administración. Hipólito Irigoyen crea en 1922 Yacimientos Petrolíferos Fiscales en adelante YPF, para oponer el monopolio estatal, el de todos, al monopolio privado y dispuso que lo condujera el General Enrique Mosconi.
Mucho agua corrió desde entonces hasta llegar a este momento de tanta importancia histórica como aquel aunque en un contexto de mundial y local muy distinto.
Los hidrocarburos son recursos naturales escasos, no renovables y estratégicos, por lo tanto su explotación y administración en el ámbito mundial tiene intervención estatal, aun en EEUU cuna de las libertades (al menos en cuanto a escala discursiva refieren y les gusta repetir) donde el estado regula la explotación de sus reservas propias, hasta haciendo, de ser necesario, uso de su fuerza bélica paras mantener sus decisiones estratégicas de consumo y extracción.
Esto es así porque ya desde la época dela revolución industrial con la aparición de la energía a vapor, el desarrollo de una nación moderna esta directamente vinculada con la disponibilidad y producción de energía para su sector productivo a costos que permitan la competitividad local e internacional.
Es prioritario para el logro de los objetivos de desarrollo planteados, la caracterización como de interés publico nacional el autoabastecimiento de Hidrocarburos  así como su explotación, industrialización transporte y comercialización, según reza el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo al Congreso Nacional.
En la comprensión de la problemática de la composición de la matriz energética nacional es medular la aprobación de este proyecto de ley ya que desecha el oprobioso concepto de materia prima de libre disponibilidad (Comodities) a la que se había reducido a los hidrocarburos a partir de las políticas neoliberales de los 90 y agravado por la libre disponibilidad de las utilidades de las empresas actuantes; en consecuencia primaba la maximización de la tasa de rentabilidad en el menor plazo posible, enfrentado al concepto de recurso estratégico antes desarrollado. Al definirse como tal a los Hidrocarburos se incorpora un verdadero cambio conceptual respecto a la utilización de recursos, desde el cuidado del medio ambiente hasta el normal abastecimiento es considerado en función de su beneficio social con inclusión y no  en el mero interés comercial.
 Para reconstruir la  historia de la conformación del binomio Repsol YPF podríamos remontarnos al General Suárez Mason. Su influencia en el directorio de la empresa fue muy importante en los años de la dictadura más cruel que conoció nuestra Patria. En esas épocas Se conformó un consorcio llamado La Patria Contratista con el que, durante la dictadura y también durante el Alfonsinismo, magnates industriales locales hacían grandes negocios con los sobreprecios en las licitaciones de la empresa estatal.
Con el proceso y de la mano de Jose Alfredo Martinez de Hoz YPF fue forzada a tomar deuda en el exterior aunque disponía de recursos suficientes para sostener su propio desarrollo. Según datos de epoca en el momento del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la deuda de YPF ascendía a 372 millones de dólares. En apenas  7 años la dictadura endeuda a YPF a 6.000 millones (dieciséis veces mas). Ya en democracia entrado el gobierno de Alfonsín se fue generando el “consenso de la privatización”, los lobbystas de las grandes petroleras y sus periodistas instalaron en el inconsciente colectivo una frase lapidaria y simplista que todos seguramente recordaremos “YPF es la única empresa petrolera del mundo que da pérdidas”. Sin escrúpulos se profundiza el proceso de deterioro económico y financiero, Se hunde intencionalmente la empresa para forzar su venta y reflotarla “milagrosamente” en pocos meses.
En este caso los directores que tuvo la empresa no sólo fueron corruptos militares, muchos provenían de otras petroleras, recordemos que un brillante argumento también de época era que quien mejor conocía de petróleo eran los empresarios petroleros y se comenzó a incorporar al directorio gerentes y personal jerárquico que dependían de las mismas petroleras interesadas en el negocio, que mejor que un buen zorro para controlar gallineros o contratistas que trabajaban temporalmente en YPF y mas luego volvían a su empresa inicial.

La privatización de YPF comenzó junto con el proceso de reformas que el gobierno de Carlos Menem llevó adelante durante su gestión de 10 años entre 1989 y 1999. Se realizó primero a través de la reestructuración de YPF y luego se completó con su total privatización.
El gobierno de Menem se propuso:
- Privatizar para desmonopolizar la actividad (YPF compraba todo el crudo producido y la Secretaría de Energía asignaba cupos a las refinadoras en la “mesa de crudos”).
- Desregular el mercado para fomentar la competencia.
- Poner fin a los contratos convirtiéndolos en Concesiones y Asociaciones.
- Asegurar la libre disponibilidad del crudo (poniendo fin a la “mesa de crudos” y al sistema de administración centralizada).

Como particularidad y a titulo descriptivo cabe mencionar que en materia de hidrocarburos se procedió a privatizar dividiendo al territorio en 4 áreas centrales y varias marginales. Las centrales son: Puesto Hernández, Neuquen (NQN), Vizcacheras, Mendoza el tordillo, Santa Cruz  El Huemul, Chubut. El proceso licitatorio consistía en la presentación como ofertas de tres sobres; uno jurídico, otro técnico y un ultimo económico. El jurídico comprendía la forma societaria de unión transitoria de empresas (UTE) donde como requisito ineludible se exigía la participación de una empresa extranjera en explotación hidrocarburífera. El sobre técnico incluía durante la concesión (plazo otorgado 25 años) la incorporación de tecnologías que garantizaran la explotación plena y para la  ampliación de las reservas existentes. La oferta económica simplemente consistía en el canon a pagar por el oferente. Se destaca entonces  en este escrito que precisamente el sobre dos ( sobre técnico), fue la parte contractual que menos se respetó, por cuanto no se desarrollaron las inversiones destinadas a  prospección sísmicas y exploración (esta parte del negocio es la más riesgosa y costosa y la inversión debe ser permanente, ya que se debe mantener la actividad, que no siempre es segura) para cumplir con el fin determinado por contrato,  generando a la nación los mas grandes perjuicios.
En cuanto a las empresas YPF y Gas del Estado, sociedades del estado, fueron transformada YPF en una sociedad anónima (S.A.) Y Gas del Estado en ocho S.A. (seis distribuidoras y dos transportadoras), con esta maniobra se evito el tributo a los sellos ya que la transferencia de acciones estaba exenta por ley a este impuesto.
Del mismo modo el banco britanico, Merryl Linch (encargado de la tasación de YPF) redujo deliberadamente en su estimación de reservas petroleras exportables por YPF en un 30% con el objetivo de subestimar el valor antes de su venta.
El proceso de venta de YPF S.A. tuvo varias etapas hasta llegar a la propiedad de la misma por parte por parte de Repsol. En julio de 1993 se produjo la venta del 43,5% del paquete accionario de YPF S.A. por lo que el Estado Nacional obtuvo 3.040 millones de dólares en efectivo y 1.271 millones en títulos de la deuda pública. Sin embargo en esta operación el Estado a su vez asumió una deuda residual de la empresa por aproximadamente 1.800 millones de dólares(el estado se hizo cargo del pasivo de YPF antes de entregarlas a los privados).
La composición accionaria en esta primera venta se hallaba repartida del modo siguiente:
Estado Nacional 20% + acción de “oro”
Estados provinciales 12%
Personal de YPF S.A. 10%
Sistema Previsional 12%
Sector privado 46%

Entre 1993 y 1998 la estructura de la tenencia se fue transformando debido a que los jubilados, el personal de la empresa y las provincias fueron vendiendo sus participaciones motivados tanto por los mejores precios de las acciones en el mercado como por las necesidades de liquidez que la convertibilidad exigía.
Por otra parte entre mediados de 1994 y abril de 1995 YPF adquirió el 88,50% del capital de la petrolera Maxus y a principios de junio de 1995 completó la adquisición del capital remanente. Con esto YPF quedó muy endeudada, pero en disposición estratégica en casi todos los países de la región (Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Venezuela) convirtiéndose en una petrolera multinacional dado que Maxus poseía también intereses en Asia.
De este modo hacia 1998 la estructura de tenencia era la siguiente:
Estado Nacional 20% + acción de “oro”
Estados provinciales 4,70%
Personal de YPF S.A. 0,40%
Sector privado 74,90%

La venta de YPF S.A. a Repsol se da en dos etapas. En la primera, el Estado Nacional vende a Repsol el 14,99% de las acciones (correspondiente a su parte del 20%) por una cifra de alrededor 2.011 millones de dólares. De este modo la composición accionaria queda como se describe a continuación:
Estado Nacional 5% + acción de “oro”
Estados provinciales 4,70%
Personal de YPF S.A. 0,40%
Sector privado 74,90%
Repsol 14,99%

Repsol ofrece comprar todas las acciones. El estado nacional le da prioridad y se establece que si aparecieran terceros oferentes estos deberían pagar un 25% más que el precio de compra establecido por Repsol.
Entre mediados y fines de 1999 Repsol compra el 83,24% de acciones de YPF S.A. por 13.158 millones de dólares a un precio de 44 dólares por acción. La estructura de tenencia queda establecida del siguiente modo:
Estado Nacional acción de “oro”
Personal de YPF S.A. 0,40%
Sector privado 1,37%
Repsol 98,23%

En virtud de la acción de oro se requiere el voto afirmativo del Estado argentino para realizar: fusiones, adquisición de más del 50% de las acciones de la sociedad en caso de copamiento accionario consentido u hostil, transferencia total de los derechos de exploración y explotación (con aprobación del Congreso Nacional), disolución voluntaria de la sociedad (con aprobación del Congreso Nacional) o cambio del domicilio social y/o fiscal fuera de la República Argentina.
La reestructuración no logró lo prometido ,crear las bases de un mercado competitivo, en tanto se pasó de un esquema prácticamente monopólico a un sistema más fragmentado de tipo oligopólico con liderazgo de precios por parte del actor dominante.
Para la sociedad Repsol – YPF implicó un cambio cualitativo de gran envergadura dado que el total de sus ingresos operativos se incremento en un 39%, el resultado operativo se incrementó un 58% y el activo un 142%. La privatización de YPF lejos de haber fomentado una estructura más abierta, transparente, equitativa y competitiva fortaleció el poder de concentración de grupos extranjeros y la inestabilidad financiera de un modo estructural. Desde le punto de vista del valor obtenido por el Estado por la enajenación de los activos la venta se realizó a precios inferiores a los de mercado, en ese momento el gobierno Español, Rey incluido ni una palabra ni cuestionaron el accionar gubernamental de entonces porque el perjuicio era para  nuestra patria, y eso, obviamente, no era de su interés.
Por otra parte, esa sociedad no realizó la inversión necesaria requerida  para los primeros segmentos del proceso productivo del sector hidrocarburos que son la exploración y producción (que incluye perforación).
En definitiva el negocio de Repsol fue comprar una empresa que hizo la inversión para explorar y perforar y disfrutar de los ingresos de la venta del producto y sus derivados.
La experiencia demuestra que es el Estado el motor del desarrollo y la salvaguarda de los recursos energéticos estratégicos, pero no cualquier Estado sino uno comprometido con la causa Nacional y Popular y con inclusión de los sectores más desprotegidos.
Es este Estado que conduce la compañera Cristina, y que comenzó con la llegada de Néstor al Gobierno, y  que prosigue con la reestructuración de la vida en  nuestro país  toda vez que recupera las AFJP, redefine el endeudamiento y la relación con los organismos internacionales de crédito, recuperando soberanía fiscal y financiera para un mejor fin, y ahora va por la soberanía energética..
Nunca Mas...Nunca Menos... Cristina Conduccion
Cr Edgardo Raul Zampieri (Roly)
Lic. Alberto J. La Rocca


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